
En las culturas originarias en conexión profunda con el hábitat, el amor y el conocimiento eran transmitidos de forma fluida de generación en generación.
La cooperación era el cimiento de las familias y la comunidad, de modo que cada rol: abuelos, padres e hijos eran preciados e insustituibles.
En la actualidad, debido a la desconexión del entorno que habitamos, los Órdenes del Amor se han ido alterando, e incluso interrumpiendo. Y eso se manifiesta en que, a veces, nuestras historias familiares y las programaciones de las tribus de origen, generan que enfrentemos dificultades con nuestros hijos o sus familias. Esto no es fácil de reconocer, ya que fueron generados en nuestra niñez y se sustraen a la conciencia. Así es que nos encontramos en muchas ocasiones impedidos de disfrutar de nuestro lugar de abuelos, siendo testigos de cómo se interrumpe el flujo del amor, ya sea con hijos, nietos o sus familias.
En ese sentido este taller, “De qué sí somos responsables los abuelos” propone un espacio para: